Eduardo Castex, La Pampa domingo, 13 de septiembre de 2026

A 25 años de Don Pepe Pub, el lugar que marcó las noches de toda una generación de castenses

Abrió sus puertas el 20 de julio de 2001, en la esquina de 25 de Mayo y España. Música, pizzas, bandas de rock, noches interminables y una recordada jarra de Gancia a un peso forman parte de la historia de un pub que todavía permanece en la memoria de muchos castenses.

Hay lugares que desaparecen físicamente pero continúan existiendo en los recuerdos. Para una generación de jóvenes de Eduardo Castex, uno de ellos fue Don Pepe Pub, aquel espacio que a comienzos de los años 2000 se convirtió en uno de los puntos de encuentro preferidos para compartir una pizza, escuchar música, disfrutar de una banda en vivo o simplemente quedarse conversando con amigos hasta entrada la madrugada.

Este 2026 se cumplieron 25 años de aquella apertura del 20 de julio de 2001, una fecha que invita a desempolvar fotografías, anécdotas y nombres de una época muy particular de la vida nocturna castense.

Una idea entre cuatro amigos

La historia comenzó casi como empiezan muchas de las grandes historias de pueblo: durante una charla entre amigos. Marcos Fernández, Darío Tamagnone, Luis Becerra y Darío Celaye comenzaron a imaginar la posibilidad de abrir un lugar diferente en Eduardo Castex.

Entre conversaciones aparecieron las primeras preguntas: dónde instalarlo, qué estilo tendría, cómo se llamaría y qué podían ofrecer. Aquella idea comenzó lentamente a tomar forma y hubo que conseguir prácticamente todo: iluminación, mesas, sillas, vajilla, máquina de café, equipamiento para la cocina y sonido.

El lugar elegido fue el recordado salón de Brignardello, ubicado en la esquina de 25 de Mayo y España. Allí, con mucho trabajo propio y la colaboración de amigos, comenzaron a transformar el espacio.

“Teníamos a ‘Caldera’ —por Darío Tamagnone— que se daba maña con cualquier herramienta”, recordaría años después Luis Becerra.

¿Por qué Don Pepe?

Encontrar el nombre no demandó demasiadas discusiones. Darío Tamagnone, muy ligado a la música, propuso homenajear a una tradicional agrupación musical de Eduardo Castex en la que había participado su padre.

Así nació Don Pepe.

Una fotografía de aquel grupo musical ocupaba además un lugar destacado dentro del pub, dejando en claro desde el comienzo que el nombre tenía detrás una historia profundamente castense.

El 20 de julio de 2001 abrió sus puertas

La fecha elegida difícilmente podía ser mejor: viernes 20 de julio, Día del Amigo.

La expectativa había crecido durante las jornadas anteriores y el boca a boca hizo el resto. La respuesta superó ampliamente lo que sus propietarios habían imaginado.

“Ese fin de semana abrimos viernes, sábado y domingo y vendimos todo. Recuerdo que fueron alrededor de 130 cajones de cerveza, no lo podía creer”, recordó tiempo después Darío Tamagnone.

Aquella primera noche sería el comienzo de una etapa que todavía permanece en la memoria de quienes tenían veinte, treinta o algunos años menos por entonces.

Pizza, música y noches hasta el amanecer

Don Pepe tenía una fórmula sencilla pero efectiva. Se podía llegar temprano, sentarse alrededor de una mesa, pedir una pizza o alguna minuta y comenzar tranquilamente la noche. Con el correr de las horas, la música aumentaba y el lugar cambiaba completamente.

Hubo DJs, cumpleaños, fiestas especiales y presentaciones de artistas. En una celebración por el Día de la Madre, por ejemplo, llegó a presentarse un doble de Sandro.

También quedó grabado el Mundial de Corea-Japón 2002. Debido a los particulares horarios de los partidos de la Selección Argentina, el pub instaló una pantalla gigante para seguir los encuentros. Hoy puede parecer algo habitual, pero hace casi un cuarto de siglo ver fútbol de esa manera constituía toda una novedad.

La inolvidable jarra de Gancia a un peso

Entre tantas historias hay una que inmediatamente transporta a aquellos años.

“Una de las cosas que más recuerdo fue el éxito que tenía la jarra de Gancia que preparábamos y vendíamos en vasos a un peso. Nos cansábamos de venderlos”, contó alguna vez Darío “Caldera” Tamagnone.

Un peso.

El precio parece hoy provenir de otro mundo y probablemente sea una de esas referencias capaces de hacer tomar dimensión del tiempo transcurrido.

Cuando el rock castense tenía su escenario

Don Pepe coincidió además con un momento de enorme movimiento para el rock local. A comienzos de los 2000 se habían formado varias bandas en Eduardo Castex y el pub se transformó naturalmente en uno de sus escenarios.

Por allí pasaron Los Secuaces del Flaco, integrados por Darío Tamagnone, Marcelo Saiz, Raúl Medina y Miguel Bailo; La Doble A, con Mauro Dutto, Emanuel Mapelli, Juan Sack y Juan Pipo Gómez; y Los Fabulosos Biekert Boy, donde tocaban Alexis Bustos, Miguel Bailo, Ceferino García, César Dallasta y Juan Pipo Gómez.

También estaba Máxima 40, banda femenina conformada por Noelia Posse, Carolina Homann, María Robles, Stefanía Aruz y Paula Rolhaiser.

Los fines de semana podían escucharse canciones de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Soda Stereo, Memphis La Blusera o Ratones Paranoicos, entre tantos otros clásicos del rock nacional.

Entre los habitués todavía se recuerda particularmente a Alexis “Ancho” Bustos interpretando “Again”, de Lenny Kravitz. “El Negro la rompía con ese cover”, recordó uno de aquellos asistentes.

JAF, Agrupación Marilyn y noches repletas

El escenario también recibió artistas que llegaban desde afuera de Eduardo Castex.

Darío Celaye recordaba especialmente algunas noches en las que resultaba difícil encontrar un espacio libre: “Hubo fines de semana espectaculares, como cuando actuó JAF o Agrupación Marilyn. Fueron a pleno”.

Esa combinación entre artistas reconocidos, bandas locales y música para bailar terminó convirtiendo al pub en mucho más que un lugar para ir a tomar algo.

Era un punto de encuentro.

Un año que quedó para siempre

La etapa de aquellos cuatro amigos al frente de Don Pepe duró aproximadamente un año. Después llegaron cambios de propietarios y el lugar continuó con otra historia.

Sin embargo, ese breve período fue suficiente para dejar una marca.

Porque los lugares también pueden medirse por las historias que generan. Allí hubo cumpleaños, primeros amores, amistades, recitales, encuentros inesperados, mesas que se extendían durante horas y canciones que todavía hoy pueden transportar a alguien directamente hacia aquella esquina.

Pasaron 25 años desde aquel 20 de julio de 2001.

Cambió Eduardo Castex, cambiaron las formas de divertirse, cambiaron la música, los precios y hasta la manera de encontrarse con los amigos. Pero para quienes alguna vez atravesaron aquella puerta, pidieron una pizza, levantaron un vaso de Gancia o se quedaron escuchando una banda castense, seguramente bastará mencionar dos palabras para que aparezca alguna historia:

Don Pepe.