Hay lugares de Eduardo Castex que, además de formar parte de la actividad comercial cotidiana, guardan pequeños fragmentos de historia. Objetos que quizás pasan inadvertidos para quien entra apurado, pero que al observarlos con detenimiento permiten asomarse a costumbres y épocas completamente diferentes.
Uno de esos lugares es Canaves Neumáticos, donde la familia Blanco conserva desde hace años una importante cantidad de elementos antiguos y de colección. Entre cubiertas, herramientas y repuestos pueden encontrarse vehículos en miniatura, pósters, cartelería y distintas piezas que fueron acumulándose y que hoy conforman una particular exposición dentro del propio comercio.
Un cartel que lleva a otra época
Entre todos esos objetos hay uno que inevitablemente despierta curiosidad. Se trata de un antiguo cartel fechado en febrero de 1892, es decir, mucho antes de la fundación de Eduardo Castex, ocurrida en 1908.
La inscripción refleja una disposición que hoy resulta llamativa y permite imaginar cómo eran determinados espacios públicos de finales del siglo XIX:
“Por orden del Comisario se prohíbe entrar armado y con sombrero al despacho de bebidas”.
Más allá de la curiosidad que provoca actualmente la prohibición, especialmente aquella relacionada con ingresar con sombrero, el cartel constituye un testimonio de las normas y costumbres que regían en aquellos años.
Historia entre cubiertas y repuestos
La pieza forma parte de un conjunto mucho más amplio de recuerdos que conserva la familia Blanco. Así, recorrer con atención el comercio permite encontrarse con objetos de distintas épocas mezclados naturalmente con la actividad diaria del lugar.
Miniaturas de vehículos, antiguos pósters y carteles acompañan las cubiertas y repuestos, convirtiendo algunos rincones del negocio en una suerte de pequeña colección particular.
Son esas “cosas de mi pueblo” que muchas veces permanecen durante décadas en comercios, viviendas, talleres o galpones y que detrás de su apariencia cotidiana esconden historias capaces de transportar a otras épocas.
En este caso, un sencillo cartel fechado hace más de 130 años continúa llamando la atención desde un clásico comercio de Eduardo Castex y recordando, con apenas unas pocas palabras, cuánto cambiaron las costumbres desde aquel lejano 1892.

