Hay castenses que, aunque hace años desarrollan su vida profesional lejos de Eduardo Castex, nunca terminan de cortar ese hilo que los une con su lugar de origen. Diego Ponce es uno de ellos.
Desde hace mucho tiempo está ligado a la televisión nacional. Su recorrido profesional lo llevó a integrar importantes producciones de canales de aire como El Trece y Telefe, trabajando detrás de cámara, especialmente en el área de producción y en una tarea que terminó convirtiéndose en una de sus especialidades: conseguir, recibir y acompañar invitados.
Hoy su presente pasa por otro escenario. Uno mucho más nuevo, dinámico y atravesado por las redes sociales: Luzu TV, uno de los principales canales de streaming de la Argentina.
“En Luzu estoy hace ya casi tres años”, contó Ponce en diálogo con El Castense.
Su llegada fue a Nadie Dice Nada, el programa encabezado por Nicolás Occhiato y uno de los ciclos que impulsaron el crecimiento del canal. Más tarde pasó por Algo de Música, junto a Karina “La Princesita”, y este año comenzó una nueva etapa como productor de La Novela, el programa conducido por Carina Zampini e integrado también por Diego Castro, Gabriel Schultz y Agus Battioni.

“El streaming es bastante distinto a la televisión”
Después de tantos años trabajando en televisión tradicional, desembarcar en un canal de streaming significó para Ponce aprender otra dinámica.
“Ahora soy productor de La Novela. El tema del streaming es bastante distinto al trabajo tradicional de producción porque tenés una exposición y una participación mucho más grandes”, explicó.
En televisión, su tarea transcurría fundamentalmente detrás de cámara. En Luzu esa frontera prácticamente desapareció.
“Estás en cámara, hablás, participás, actuamos con ellos. Es mucho más abarcativo”, señaló.
Hay funciones, de todas maneras, que permanecen. Diego continúa haciendo aquello en lo que acumuló experiencia durante años: gestionar invitados.
“Me encargo de buscar a los invitados, conseguirlos, recibirlos y atenderlos. Es algo que hice toda mi vida. Lo hice en La Peña de Morfi, con Guido Kaczka y en los distintos lugares donde trabajé”, recordó.
Pero el streaming también lo obligó a descubrir nuevas facetas.
En La Novela, por ejemplo, realizan segmentos de radioteatro y Ponce escribe guiones y libretos, algo que reconoce que nunca había realizado durante su trayectoria televisiva.
Además, cuando una conversación lo amerita, puede pasar de productor a protagonista del programa en cuestión de segundos.
Una charla sobre la amistad entre el hombre y la mujer terminó recientemente involucrándolo al aire. Diego mencionó a una amiga castense de toda la vida, ella envió un audio y la producción inmediatamente lo incorporó al programa.
“Te enfocan, charlás, debatís con ellos. Después terminamos jugando al tutti frutti con los conductores. Es mucha más participación que en una producción de televisión, que es lo que hice toda mi vida”, relató.

Entre la televisión y la radio
Para Ponce, una de las particularidades del streaming es que combina elementos de dos medios tradicionales.
“Es tele, pero con una cercanía de radio”, definió.
El estudio de Luzu tiene luces, varias cámaras, dirección y una infraestructura similar a cualquier producción televisiva. Sin embargo, la manera de relacionarse con quienes están del otro lado de la pantalla tiene mucho de radio.
Los mensajes llegan permanentemente y los espectadores participan de manera activa en el contenido.
“La comunidad es parte del programa, con lo bueno y con lo malo. Son muy exigentes y muy fanáticos. Hacés algo que les gusta y tenés 200 mensajes; hacés algo que no les gusta y tenés 50 puteadas”, contó entre risas.
La diferencia está en que esa devolución es inmediata.
El chat de YouTube permite saber en tiempo real qué está ocurriendo con un programa, si un tema funciona y qué reacción está provocando.
“Entrás al chat y sabés si el programa está gustando o no. No podés ignorarlo porque es lo que hace que el programa tenga diez mil, cincuenta mil o cien mil visualizaciones”, explicó.
El programa ya no termina cuando se apagan las cámaras
Esa transformación también cambió completamente el concepto de producción.
Durante años, cuando terminaba una emisión televisiva, buena parte del trabajo de ese día había concluido. Ahora no.
“Hoy terminás el programa y tenés que saber cuáles son los tres clips que vas a subir. Los clips son igual de importantes que el aire”, aseguró.
Ponce puso como ejemplo una presentación musical realizada recientemente. Mientras el programa completo alcanzó unas 50 mil visualizaciones, un pequeño fragmento generado a partir de esa emisión superó el millón.
Ese fenómeno obliga a pensar cada contenido más allá del vivo.
“El momento en que discutieron, el momento en que casi se dan un beso, el momento en que cantó la banda que trajiste. Siempre tenés que tener esas tres perlitas”, explicó.
Para el productor castense, actualmente hay que pensar tanto en el vivo como en todo lo que posteriormente puede funcionar en TikTok, Instagram, YouTube y otras plataformas.

“Ahora convive todo”
¿El streaming vino a reemplazar a la televisión?
Ponce considera que esa discusión quedó atrás.
“Al principio estaba esa teoría de que era una moda. Después se decía que venía a reemplazar a la televisión. Ahora convive todo”, sostuvo.
Y dio ejemplos claros: figuras surgidas o consolidadas en la televisión ahora trabajan en streaming, mientras que los propios canales tradicionales desarrollaron sus plataformas digitales.
Para Ponce, la televisión perdió parte del volumen de audiencia que tuvo durante décadas y la ficción encontró otro territorio.
“Hoy la ficción la traccionan las plataformas. Disney, Netflix, te ponen buenas series y les va bien, pero para un canal de televisión es muy difícil”, analizó.
Al mismo tiempo, las empresas comenzaron a destinar importantes presupuestos al universo digital.
Y allí aparece otro fenómeno: muchas veces el verdadero negocio no está únicamente en las visualizaciones de un programa, sino en la exposición que ese programa genera para sus protagonistas.
“El streaming te da visibilidad. Después están las redes sociales. Una cosa sirve de la otra. Las marcas van por los chicos, por los influencers, van por ahí”, explicó.
Adaptarse después de toda una vida en televisión
Con una extensa trayectoria a sus espaldas, Diego Ponce reconoce que ingresar en esta nueva etapa de la comunicación también implicó adaptarse a códigos generacionales diferentes.
“Aspirar, nada. Es adaptarme y tratar de disfrutar”, señaló cuando se le preguntó cómo vive profesionalmente este momento.
Admite que en ocasiones piensa que le hubiera gustado encontrarse con una experiencia semejante algunos años antes, pero también entiende que hoy llega con algo que entonces no tenía: experiencia.
“Hoy me puedo sentar a hablar mano a mano con cualquiera. Tengo muchísima más experiencia que la mayoría”, reflexionó.
Comparte jornadas con jóvenes que encontraron oportunidades importantes a los 20 o 25 años y reconoce que buena parte de la potencia del streaming está precisamente en esas nuevas generaciones.
Aunque aclara que sería un error pensar que solamente lo consumen los jóvenes.
“Recibo mensajes hermosos de mucha gente grande, de gente sola a la que le hace compañía. Es muy similar a la radio”, destacó.
Sin embargo, admite que son los más jóvenes quienes generan el mayor movimiento en redes, convierten momentos en tendencia y multiplican rápidamente los contenidos.

Un castense en una industria que no deja de cambiar
Diego vive actualmente en Tigre junto a su familia. Esa elección les permitió encontrar tranquilidad, verde y una vida cotidiana algo más alejada del ritmo de Capital Federal.
“Es más cercano a La Pampa que estar en Capital”, comparó.
Pero existe una contracara: los traslados.
Dependiendo del horario, llegar o regresar de su trabajo puede demandarle hasta dos horas. Una situación que se volvió desgastante y que incluso llevó a la familia a evaluar la posibilidad de mudarse nuevamente más cerca de la Ciudad de Buenos Aires.
Son decisiones que también forman parte de una carrera profesional que atraviesa distintas etapas.
A los 46 años, con familia y otras responsabilidades laborales, reconoce que no todas las oportunidades pueden analizarse de la misma manera que cuando tenía 25.

“Todo el tiempo estás surfeando la ola de lo que se puede y lo que no”, resumió.
Quizás esa frase también sirva para definir su recorrido.
Desde Eduardo Castex hacia los grandes canales de televisión. De las producciones tradicionales a YouTube. De permanecer detrás de cámara a escribir un guion, intervenir en una conversación o quedar frente a una de las cámaras de Luzu.
Los medios cambiaron. Las audiencias también. Y Diego Ponce, después de muchos años dentro de la televisión argentina, continúa haciendo lo que aprendió durante toda su carrera: adaptarse, producir y estar atento a lo próximo que pueda suceder cuando se enciende la luz roja.
