Miles de kilómetros separan a Eduardo Castex de Turquía. Y todavía algunos más podrían sumarse al recorrido de Ezequiel Castillo, el artista castense que continúa haciendo del malambo y el folklore argentino su pasaporte para conocer el mundo.
Cuando El Castense dialogó con él meses atrás, Ezequiel se encontraba dando sus primeros pasos en una experiencia que lo había llevado hasta la zona de Alanya, en Turquía. Allí comenzó a formar parte de espectáculos destinados principalmente al turismo internacional, llevando sobre los escenarios una propuesta cargada de identidad argentina.
Hoy aquella aventura está entrando en su tramo final.
La temporada turística comenzó a disminuir, los hoteles reciben menos visitantes y también se redujo la cantidad de presentaciones. Ese nuevo ritmo le permite disponer de algunos días libres y empezar a pensar qué vendrá después.
Y en ese futuro aparece un destino que entusiasma: Egipto.
Una nueva puerta para seguir recorriendo el mundo
Ezequiel contó a El Castense que comenzó a mantener contactos para intentar conseguir un nuevo contrato que le permita continuar trabajando fuera de Argentina.
“Estoy buscando ver si puedo conseguir algún contrato. Estuve comunicándome con gente para ir a trabajar a Egipto”, explicó.
La alternativa resulta especialmente atractiva porque, según relató, allí la actividad vinculada a este tipo de espectáculos se mantiene durante prácticamente todo el año y existe una importante presencia de artistas latinoamericanos dedicados a la danza.
Las conversaciones todavía continúan y resta concretar una reunión para definir si finalmente podrá incorporarse.
De concretarse, el castense volvería a hacer aquello que lo llevó hasta Turquía: mostrar el folklore y el malambo fantasía argentino frente a espectadores de diferentes partes del mundo.
La propuesta sería junto a una empresa colombiana y mantendría una modalidad similar a la actual, con presentaciones en hoteles y establecimientos turísticos.
El final de una temporada inolvidable en Turquía
Mientras espera novedades, Castillo continúa instalado en Turquía.
El cierre definitivo de su temporada todavía no tiene una fecha precisa. Según explicó, se manejaron distintas posibilidades durante noviembre, por lo que permanece a la espera de una definición por parte de la empresa para la cual trabaja.
El otoño también comenzó a cambiar el paisaje. Bajaron las temperaturas, llegaron las lluvias y quedaron atrás los meses de mayor movimiento turístico.
Los días libres le permitieron además conocer otros rincones del lugar que durante la temporada alta eran difíciles de recorrer. Castillos históricos, museos, cavernas y diferentes paisajes formaron parte de una experiencia que trascendió ampliamente lo artístico.
También quedaron las relaciones construidas lejos de casa. Entre ellas, Ezequiel destacó la amistad que forjó con un artista brasileño con quien comparte el interés por las destrezas y los trucos, además de entrenamientos y algunas salidas durante los momentos libres.
Lo que se extraña a miles de kilómetros
Viajar también significa aprender a convivir con la distancia.
Cuando se le pregunta qué extraña de Argentina, Ezequiel responde con algo tan cotidiano como representativo: la carne argentina.
En Turquía, explicó, la carne vacuna no tiene el mismo protagonismo y su precio es elevado. En cambio, es habitual encontrar otras alternativas como cerdo, cabra y, principalmente, pollo.
Son esas pequeñas diferencias las que también forman parte de vivir durante meses en una cultura diferente.
De Turquía a Egipto
Si las negociaciones avanzan, el próximo capítulo de esta historia podría escribirse en tierras egipcias.
La posibilidad que actualmente analiza Ezequiel lo llevaría a una zona turística alejada de El Cairo, donde incluso ya se encuentran otros artistas pampeanos. Tener conocidos trabajando allí aparece como otro punto favorable ante la posibilidad de comenzar una nueva etapa.
Todavía no hay contrato firmado y quedan detalles por resolver. Pero la posibilidad existe y Ezequiel quiere intentarlo.
Lo que comenzó como una oportunidad para trabajar durante una temporada en Turquía podría convertirse así en una carrera artística que continúe recorriendo distintos países.
Desde Eduardo Castex, aquel joven que encontró en la danza, el malambo y las boleadoras una forma de expresión hoy lleva la cultura argentina a escenarios ubicados a miles de kilómetros de su casa.
Turquía fue el comienzo. Egipto puede ser la próxima parada. Y Ezequiel Castillo sigue demostrando que, cuando el talento se anima a viajar, las fronteras pueden convertirse simplemente en nuevos destinos.
