Eduardo Castex, La Pampa sábado, 5 de septiembre de 2026

Mario Piorno y los fogones de Expo Castex: la historia detrás de una tradición que ayudó a construir

Durante años estuvo detrás de una de las postales más características de Expo Castex. Junto a Oscar Pinto fue uno de los grandes impulsores del Concurso de Asadores Criollos, una propuesta que comenzó como una idea y terminó convirtiéndose en un clásico. Este 2026, por primera vez, los fogones volverán a encenderse sin su presencia.

Hay historias de un pueblo que no necesariamente quedan escritas en documentos ni se recuerdan por una fecha determinada. Se construyen a través de personas que dedican tiempo, esfuerzo y entusiasmo a una idea y consiguen que, con los años, esa iniciativa termine formando parte de las costumbres de toda una comunidad.

La historia del Concurso de Asadores Criollos de Expo Castex tiene mucho de eso. Hoy es difícil imaginar el domingo de la exposición sin los fogones encendidos, los costillares acomodados frente al fuego, el humo recorriendo el predio y decenas de personas siguiendo el trabajo de los participantes. Pero detrás de esa postal hubo personas que alguna vez tuvieron que imaginarla y trabajar para convertirla en realidad.

Uno de esos nombres fue Mario Piorno.

Junto a Oscar Pinto y otras personas que acompañaron la iniciativa, Piorno estuvo ligado desde los comienzos a una propuesta que buscó recuperar algo tan sencillo y profundo como el asado criollo y transformarlo en un espacio de encuentro dentro de Expo Castex.

Una idea que terminó convirtiéndose en tradición

El Concurso de Asadores Criollos nació con la intención de poner en valor una de las costumbres más arraigadas de nuestra cultura. Sin demasiadas pretensiones iniciales, la propuesta comenzó a encontrar rápidamente su lugar dentro de la exposición organizada por el Club Estudiantil.

Con cada edición fueron llegando nuevos participantes, familias y visitantes de distintas localidades. Alrededor de los fuegos comenzaron a mezclarse historias, experiencias y maneras diferentes de preparar un costillar.

El concurso creció y terminó adquiriendo una identidad propia.

Ya no se trataba solamente de determinar quién hacía el mejor asado. El domingo de los asadores se convirtió en una jornada para recorrer el predio, detenerse frente a los fogones, conversar con los participantes y compartir el almuerzo. El aroma de la carne asándose lentamente, la música y el movimiento de la gente terminaron conformando una escena reconocible para quienes visitan Expo Castex.

Y durante todos esos años Mario Piorno estuvo allí.

Mario, detrás de cada edición

Oscar Pinto, quien compartió con Piorno buena parte de ese camino, lo recuerda como una pieza fundamental en el desarrollo del concurso.

“Mario fue parte fundamental de esta historia. Desde el primer día compartimos proyectos, alegrías, preocupaciones y el enorme desafío de hacer crecer este evento dentro de Expo Castex. Mucho de lo que hoy representa el Concurso de Asadores Criollos lleva su trabajo, su compromiso y su pasión”, recordó.

Detrás de cada edición existió un trabajo que muchas veces el público no veía. Pensar el concurso, convocar participantes y jurados, preparar el reglamento, organizar los espacios y resolver los inconvenientes propios de una actividad que fue aumentando de tamaño con los años.

En ese trabajo silencioso también se fue construyendo el lugar que actualmente ocupa el certamen.

Mario Piorno fue parte de ese proceso desde el comienzo y su nombre terminó quedando asociado inevitablemente a los fogones de Expo Castex.

Mucho más que un concurso

Con el paso del tiempo, aquella iniciativa se convirtió en una de las actividades más convocantes de la exposición.

Familias enteras comenzaron a incorporar el concurso como parte de su recorrido por Expo Castex. Los participantes, por su parte, encontraron un lugar donde demostrar conocimientos transmitidos muchas veces de generación en generación: cómo preparar el fuego, calcular las brasas, acomodar la carne y esperar durante horas hasta alcanzar el punto buscado.

De alguna manera, el concurso consiguió transformar una costumbre cotidiana en un espectáculo sin quitarle su esencia.

El fuego, la carne y la paciencia siguieron siendo los protagonistas.

Alrededor de ellos apareció algo todavía más importante: el encuentro.

Los fogones volverán a encenderse

El próximo 11 de octubre, el Concurso de Asadores Criollos llegará a su novena edición. Los organizadores trabajan en el reglamento, la convocatoria de los jurados y las distintas propuestas que acompañarán la jornada. Como ocurrió en años anteriores, la inscripción para participar será gratuita.

Pero esta edición tendrá inevitablemente un significado diferente.

Será la primera sin Mario Piorno.

“Vamos a extrañar profundamente a Mario porque las personas que dejan huellas tan profundas no se van nunca. Permanecen en el recuerdo, en las enseñanzas y en las obras que ayudaron a construir”, expresó Pinto.

Seguramente habrá competencia, nervios, jurados caminando entre los puestos y participantes cuidando cada detalle de sus costillares. Habrá familias recorriendo el predio y nuevamente el humo comenzará a elevarse sobre Expo Castex.

Pero entre todos esos fogones habrá también una ausencia.

Y quizás allí esté una de las formas más sencillas de explicar el legado de Mario Piorno: una idea que ayudó a impulsar seguirá funcionando aun cuando él ya no pueda estar para verla.

Porque cuando el fuego vuelva a encenderse, una parte de la historia de quien ayudó a convertir aquellos primeros asados en una tradición castense también volverá a estar presente.